Expresionismo

La arquitectura expresionista, surgida a principios del siglo XX, prioriza la emoción, la individualidad y la visión artística por encima de la pura funcionalidad. Se caracteriza por formas escultóricas, a menudo distorsionadas o fragmentadas, que buscan un impacto emocional. La Ópera de Sídney es uno de sus ejemplos más célebres.