Arquitectura Bizantina

La arquitectura Bizantina, heredera del Imperio Romano, se desarrolló desde el siglo IV en Constantinopla. Su mayor innovación fue el desarrollo de técnicas para colocar una gran cúpula circular sobre una base cuadrada, como las pechinas y las trompas. Esto permitió crear espacios interiores inmensos y diáfanos, caracterizados por una sensación de ingravidez y una rica decoración con mosaicos, como se ve en su obra cumbre, Santa Sofía.